Desde que el hombre primitivo creo sellos de barro ó piedra para calcar símbolos y jeroglíficos, se inicio el avance de los procesos calcográficos en la historia de la humanidad, los cuales han servido para reproducir imágenes y divulgar mensajes de cultura con mayor cobertura. Así, con la aparición de la caligrafía china en el oriente, el papel y la tinta surgieron los primeros métodos calcográficos que se dio también en las culturas mesoamericanas en occidente y empezaron a surgir diversos procesos para reproducir conceptos visuales. El descubrimiento de la prensa propició que estos medios calcográficos surgieran para ilustrar diversos impresos en base a la técnica denominada grabado, utilizando el metal y la madera para crear las matrices. Más adelante surgieron procesos como la serigrafía, el relieve, el intaglio y el monotipo, entre otras variantes, hasta llegar el proceso lito-calcográfico cuya posibilidad de reproducción se fundamenta en la fotomecánica y la litografía. Todos estos procesos han sido ampliamente utilizados para crear y recrear arte seriado y existen innumerables evidencias del acervo de arte gráfico en todas las culturas del mundo. México no ha sido ajeno a este desarrollo, a partir de aquellos primeros tlacuilos y grabadores mesoamericanos.
A mediados del Siglo XVI, con la llegada de la prensa Juan Pablos a la nueva España, aparecen los primeros grabadores que en placas de metales reproducían diversas imágenes para ser impresas en papel. A principios del Siglo XIX se consolidan otros procesos de reproducción de la imagen, como el cinematógrafo, la fotografía y el proceso de grabado impreso, apareciendo en diversos talleres, pero en especial destaca el trabajo de arte grafico realizado en su taller por Vanegas Arroyo y José María Posadas, ampliamente difundido por medio de sus periódicos de la época. Años más adelante, se funda el Taller de la Gráfica Popular, en donde grandes artistas experimentaban crear su arte, por medio de diversos procesos gráficos. En el último tramo del Siglo XX aparecieron novedosos experimentos como la fotografía y el diseño digital, el láser, la lumínica y algunas variantes de las técnicas gráficas tradicionales como la poligrafía y la mixografía, que son una mezcla de procesos gráficos tradicionales (grabado, serigrafía, intaglio, etc), el muy difundido y promocionado arte en fotocopia y hasta el arte transmitido por la Internet. Lo que amplió los horizontes para los artistas plásticos y visuales del mundo.
ArtLitho es un proceso de reproducción de obras de arte creado en 1990 en los talleres de Fomento Cultural México en el que intervinieron artistas plásticos como Nieves Moreno, Juan Chamizo, Julia López y Tomás Gondi, entre muchos más. El proceso originalmente fue fotomecánico, desarrollado en base a la realización de negativos ó matrices de color, directamente creados a mano, - uno a uno -, por el autor de la obra y de la serie misma, procesos calcográficos directos para interpretar con sensibilidad propia del artista.
Así, en la década de los 90´s fueron creadas muchas series bajo este novedoso procedimiento que representaba una variante a los medios calcográficos conocidos.
Este proceso se creo para facilitar al autor la presencia de su obra artística replicada en diversas series, sobretodo en aquellos autores de lento proceso de realización de su obra original, pero también y muy importantemente, se diseñó para propiciar al gustador y comprador de arte, su acceso a obras seriadas, de artistas cuyas piezas originales le son inalcanzables por sus altas cotizaciones, con los evidentes beneficios en su comercialización por medio de este proceso de imprimación.
El proceso evolucionó con la utilización de sistemas de computo y programas de digitalización que han ido surgiendo como técnicas de transferencia de imágenes, motivando con ello nuevos procesos calcográficos, nuevas tecnologías y nuevas imágenes artísticas. Actualmente el procedimiento ArtLitho parte de un programa de tratamiento de imagen, de la manipulación de una obra original en ordenador (computadora), para crear un nuevo concepto de diseño y con los archivos resultantes, proceder a su reproducción en papel o tela, en base a la estampación en impresora escáner, la imprimación resultante es pintada directamente por el autor, -una a una-, por ello es considerada como una “obra original” ya que cada pieza presenta una diferente cromatización, es signada por el autor y numerada.
Algunas de las imágenes utilizadas en el proceso ArtLitho son de obras que no fueron concretadas como pinturas originales, por ser murales, obras en grandes formatos, diseños, dibujos, fotografías o bocetos y dependiendo de la utilización de cada pieza, la reproducción se convierte en pieza única o en pieza seriada, estableciéndose en este caso, el registro del número de serie correspondiente en cada pieza.